jueves, 24 de noviembre de 2011

LA PISTA DE UZKORTA EN PELIGRO DE DESAPARICIÓN


La pista al comienzo cerca de la de Artabe.
Escorrentias que bajan a derecha e izquierda
y por el centro del camino






La pista de Uzkorta, otro de los caminos más desconocidos de acceso al Pagasarri, pero de una riqueza forestal excepcional,  también ha sufrido las consecuencias de las intensas lluvias y del habitual abandono municipal. Desde las últimas precipitaciones no se había tocado nada en esa pista y por los mismos canalizos que se formaron entonces más los que se hayan podido crear en esta ocasión, el agua ha arrasado el firme de este camino. Tramos de mucha longitud han sido recorridos por los torrentes ocasionados esta vez y se han desbordado a un lado del camino, o han continuado durante distancias excesivas perforando el centro de la pista o aumentando la profundidad de los surcos ya existentes.


Nada se hizo en la última intervención en otros caminos, alguno conocidos y otros no tanto, para evitar nuevos deterioros. Ni cunetas, ni reposición de la superficie, ni limpieza de la maleza ni de los cortafuegos, ni nada de nada. El abandono es tal que la vegetación está invadiendo la zona transitable y es posible que de aquí a pocos años este camino desaparezca como tal  se convierta en un sendero estrecho y mal cuidado. Aquellos que en su día decidieron construirlo ahora están permitiendo que desaparezca.

Este canalizo si estuviera a la izquierda y bien
ejecutado podría haber desaguado mucho caudal
que no habría ido por el centro del camino.
Lo curioso es que los surcos generados por el agua se comportan igual que las cunetas naturales de otras pistas, como en algunos tramos de Artabe, donde estos canalizos hechos a los laterlaes del camino, cuyo único componente es la arcilla o la arenisca naturales, se comportan hidráulicamente mucho mejor que las artificiales. Es decir, si las canaletas del centro del camino de Uzkorta estuvieran en un lateral y tuvieran desagües a la ladera contraria para vaciar su contenido cada cierta distancia, nada de lo sucedido en estas y otras lluvias, habría ocurrido, o cuando menos, una buena parte del agua no habría bajado por 
el centro de la pista.


Lo cierto es que las torrenteras han bajado centenares de metros, continua o discontinuamente, hasta que han encontrado salida a la ladera inferior, pero han sido ya muchos metros hacia abajo, cuando el mal ya estaba hecho. El aspecto del camino es deprimente, incluso con las luces y los colores del otoño, época del año en que este recorrido ofrece sus mejores colores. 


En la parte media de la pista si la cuneta fuera más
 profunda y bien ejecutada habría evitado la
formación de los canalizos del centro.
Los bikers, amantes de esta subida deberán andar con cuidado, tanto para subir como parar bajar, ya que se ha convertido en un peligro para ellos. Cualquier despiste les puede enviar al suelo si meten la rueda en alguno de estos surcos, y es un sitio solitario, así que mejor que lleven algún medio de comunicación móvil, por si acaso. 

Es una pena que un camino tan bello, con interesantes connotaciones paisajísticas y vegetales acabe en la ruina. Cerca de aquí (es posible que en el propio barranco también) se desarrollan los famosos helechos paleozoicos a que se hace referencia en los folletos informativos municipales que cada año se cacarean a los cuatro vientos, cuando van de ecologistas. Es por 
aquí por donde se organizan esos recorridos de btt que cuentan con la colaboración municipal, cuando van de  deportistas. 

Parece que nada de ello va  salvar a este camino de su desaparición tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Tan sólo es cuestión de tiempo.