miércoles, 23 de noviembre de 2011

La Naturaleza sigue su curso



Han pasado apenas unos pocos años desde que se tomaron medidas para tratar de paliar los efectos de las lluvias intensas, y como se quería demostrar, de nada ha servido el dinero que se gastó en la construcción de diminutas y chabacanas cunetas cuyo hipotético servicio iba a ser evitar lo que ha sucedido hace pocos días. De nuevo el agua se ha desbordado en los caminos y pistas del Pagasarri y otra vez las consecuencias han sido devastadoras para estos viales. Nuevos surcos, que teóricamente no debían haberse producido, recorren lugares emblemáticos de los caminos más frecuentados del Pagasarri, como la Cuesta del Silencio, y de otros más apartados y menos conocidos, como la pista de La Teja.






Estas débiles cunetas han sido levantadas por la fuerza del agua porque se han salido de élla debido a sus escuálidas dimensiones y a la falta de mantenimiento de algunas arquetas a las que van a desaguar las canaletas. El escaso o nulo mantenimiento de las fuentes que recogen parte de estas aguas ha contribuido también a que un exceso de líquido haya ido a parar a donde no debía, incrementando así el caudal que debían haber soportado las cunetas, lo cual no fue posible debido a sus escasas dimensiones. En la foto de la fuente Zapaburu se puede ver cómo al agua de la torrentera superior se desborda por la derecha dde la imagen, por donde bajará, fuera de su cauce, hacia la siguiente arqueta, demasiado lejana para recoger estas aguas sobrantes. En consecuencia se desbordará y creará surcos muy profundos en un buen tramo de la Cuesta del Silencio.






Se puede ver también, que incluso quitando las hojas que obturaban el paso del agua hacia las rejillas, éstas no están bien dispuestas ya que por la derecha carece de ellas y por tanto el agua se sale. Es necesario por tanto aumentar el alcance del sumidero para que toda el agua que pueda desbordarse se traslade aguas abajo por los tubos ya colocados en años anteriores y que no baje por la cuneta.


En cierto modo ha habido suerte pues estas lluvias han sido, a pesar de las apariencias, bastante menos intensas que en anteriores episodios y los surcos, salvo al comienzo de la fuente de Zapaburu, se han originado más abajo junto a la propia cuneta, lo que demuestra que no pudo contener todo el agua que venía de arriba y se desbordó junto a élla. Si esta conducción hubiera sido un poco más ancha y más profunda, seguramente no habría ahora canalizos a su lado, porque eso es lo que ha pedido en estas lluvias, y lo que pedía en las anteriores: mayor capacidad de transporte.


Pero esta desidia con el mantenimiento de las fuentes no es actual sino que viene de lejos. Ya en la pista de Artabe así como en otras en las que se construyeron depósitos anti-incencios (esos cubos de piedra que hay junto a los arroyos, y que no sirven para nada ya que están anegados de barro) hay diferentes fuentes que están cegadas hace años. De nada vale gastar dinero en construir debajo sumideros para que recojan el agua si luego ésta sale por donde no debe y discurre loca y sin curso fijo por pistas en pendiente, o se acumulan en zonas lisas y forman charcos de grandes dimensiones. Para ese resultado no merece la pena gastar dinero. Como se puede ver en la foto, en esta fuente de la pista de Artabe sale agua por todas partes menos por el caño, y así permanece desde hace años, cuando menos desde las anteriores lluvias. Esto se debe a que no existe un plan de conservación y mantenimiento de estas fuentes y depósitos y permanecen sin tocar desde hace lustros, algo ya muy habitual en lo que se refiere al Pagasarri, como así lo demuestra el numeroso mobiliario que permanece en estado crítico desde hace años en numerosos lugares de este monte, por no hablar de otras cuestiones, como el control del ganado o del paso de vehículos por sus pistas, entre otros temas.


La Pista de la Teja, otra vez la gran perdedora.
Pues otra vez ha sido este magnífico camino el que ha tenido que sufrir la incompetencia municipal. Si ya haca unos años tuvo que soportar que la "arreglaran" con escombros procedentes del derribo de la fábrica de galletas Artiach, y poco después debió aguantar la intensas lluvias que provocaron la decisión de hacer una cuneta, a todas luces insuficiente y mal ejecutada, ahora se le suman las últimas lluvias caídas, que por supuesto han provocado nuevos surcos y estropicios, teniendo en cuenta que la mencionada canaleta es totalmente insuficiente para aguantar este tipo de lluvias.


Apenas unas pocas hojas depositadas en ella han provocado la salida del agua al centro de la pista generando surcos a lo largo de casi toda ella. La cuneta ha sido insuficiente para soportar estos caudales y la elevada rugosidad del hormigón empleado así como la escasa caída de que se le dotó en algunos tramos ha ocasionado que se acumule piedrilla y hojas en ciertas zonas, demasiado planas, y han originado el desbordamiento.


De hecho, como se puede ver en la imagen, por la cuneta apenas corría el agua mientras que por el centro de la pista el caudal era intenso. esto ha sido propiciado también porque en el tramo bajo de la pista no hay ninguna arqueta de recogida de agua y es un trazado muy largo que además tiene un desvío muy pequeño, y a contrapendiente, ya en terreno de Gangoiti, por el que apenas puede pasar la gran cantidad de agua que baja desde muchos metros atrás, tanto por la cuneta como por el centro de la pista. Por lo tanto, además de poner alguna arqueta más a medio camino, dado la gran distancia entre la última y Gangoiti, se debería haber hecho un paso mucho mayor ya en la zona más baja, tipo paso canadiense o similar,
que corte el trazado del agua y lo desvíe hacia su escorrentía natural, es decir, hacia el Peñascal. En resumen, una vez más, se han visto las carencias técnicas a la hora de diseñar estas canalizaciones para evitar las inundaciones y los destrozos generados por el agua, y a juzgar por lo que ha ocurrido hasta ahora, lo más probable es que en próximas ocasiones vuelva a ocurrir exactamente lo mismo. Lo más preocupante de todo es que esta incompetencia podría generar nuevas actuaciones irrespetuosas con el entorno del Pagasarri, como el hormigonado de estas pistas, tratando de ocultar así la falta de recursos técnicos amables con el medio ambiente mediante el uso de materias agresivas con la naturaleza.